De alguna forma terminé con pastillas y psicoterapia, lo mas gracioso de este cuento es que he andado bien feliz estos días, aunque se muy bien que ya llegó el momento de sacarme esta hueá negra que tengo dentro, ya no puedo confiarme en los buenos momentos para pensar que por fin no me iré a la mierda en cualquier día, no quiero sentirme mas una carga... pero puta voy bien hasta el momento, esto de querer morirse derrepente es bien fomeque, pero se puede vivir con distimia, me conviene harto creerme el cuento de mis psiquiatras a lo largo de mi vida, por lo menos coinciden en el diagnostico y asi no me siento tan culpable por ser tan mierda en general...