Me han pasado tantas cosas, y quizás los pronósticos que tenía al cambiarme de ciudad eran peores a lo que realmente me ha pasado acá. No ha pasado tanto tiempo pero lo he sentido un poco largo, me pasan cosas que nunca me pasaron en Concepción, porque elegí una vida nueva en muchos sentidos, y han sido demasiados cambios que poco a poco voy digeriendo.
Con el pasar de los años se me hace más y más difícil compartir con las personas, llega el punto en que ya no puedo hacer amigos, y ahí me encuentro, es complicado... un día en la universidad es el doble de difícil porque soy una persona invisible, porque ni siquiera tengo un saludo de alguien, es como si todos pasaran a través mio... todos haciendo planes, conversando, riendo... y yo no puedo, y me está afectando. Estoy trabajando en eso para que deje de afectarme, para que me baste todo lo demás que tengo en mi vida, después de cada día de mierda en la U llego a mi departamento en donde me esperan mis amores, por lo cual me siento bastante afortunada. Pero a veces me derrota estar en una sala llena de gente o en un grupo de personas y sentirme tan aparte de todos, tan lejos, tan nada, no encajar en ninguna parte...
Yo sabía que sería difícil, pero quizás lo es el doble para una persona como yo.
Todos los días me esfuerzo física y sicológicamente, como nunca lo había hecho en mi vida, eso derrepente me hace sentir bien y fuerte, porque se que estoy dando mi máximo esfuerzo para que todo me salga decente, y derrepente suena alguna canción que me recuerda a mi papá y lloro en la micro, porque lo extraño y extraño mi vida antigua, onda tercero medio... me cuesta mirarme y ver en lo que me he convertido y aveces simplemente no puedo pensar, porque siento una pena muy grande desde hace muchos años, y solo quiero ver television basura y esconder las penas entre las boludeces y los ronrroneos de mi gata.
Es bonito soñar con empezar de cero, con poder ser la persona que siempre quise ser, con cambiar todas las cosas que me hacen daño, pero hay algo más fuerte que no me deja, y el golpe con la realidad es tan fuerte que en días como hoy no puedo hacer nada más que llorar en silencio junto a mi gata y esperar a que mañana de la nada sea un día mejor.
Y quizás las cosas mejoren, hay días en que pongo de mi parte y son días dignos de escribir para recordar y hay otros en que solo estoy cansada (como ahora) y me gustaría abandonar la batalla (...)